Paseos

Un paseo por el barranco del Aulencia

Por Darío Díaz y Severiano González GarcíaFecha: 18/06/2008

Descripción y reportaje de un precioso paseo por el Barranco del río Aulencia

Un paseo por el Aulencia

El domingo 15 de junio de 2008 amaneció con nubes y claros y no se sabía muy bien quien se impondría. La cuestión era relevante porque ese día la Concejalía de Medio Ambiente de Colmenarejo y la Plataforma de Vecinos de Galapagar organizaban un paseo por las orillas del Aulencia y el que lloviese o no, podía tener su importancia.

El caso es que alrededor de las once menos cuarto nos fuimos juntando en la rotonda de la Universidad Carlos III, hasta completar la treintena larga de personas que participaron en la marcha. Gentes de ambos pueblos, gentes que unos se conocían y otros no. Momentos para el saludo y la presentación.

Mientras tanto las nubes le iban ganado el cielo al sol y tanto se lo ganaron que en algún momento del paseo chispeó sobre los paseantes, pero nada que no se pudiese arreglar con un poco de buen humor sin llegar a necesitar, ni siquiera, los chubasqueros que todos llevábamos preparados por si fuera el caso.

Después de diez minutos de cortesía nos desplazamos con los coches por la Carretera de Villanueva del Pardillo hasta el punto donde el Cordel de la Espernada se separa de la carretera, punto definitivo de encuentro para iniciar el paseo.

Echamos a andar

Pasadas las once echamos andar, a nuestra izquierda enseguida las fincas donde Tomás Entero cría sus reses, a la derecha preciosas vistas sobre los encinares y el extremo Oeste de la Sierra, destacando El Escorial, a los pies de Abantos, donde la luz que se filtraba entre nubes y claros y creaba colores que se quedaban en la retina pero eran imposibles de captar para nuestra sufrida máquina.

Y así seguimos Cordel adelante hasta llegar al sitio donde se separan el Cordel de la Espernada, que sigue a izquierdas, y la Colada de Cabeza Aguda que sigue hacia la derecha. Por ésta nos fuimos y pronto pudimos disfrutar de algunos ejemplares de enebro que valía la pena parar y mirar. Pero el que se para se queda atrás, así que entre foto, parada y carrera a duras penas se conseguía seguir con el grupo.

Entre las viravueltas del camino empezaba asomar el monte de Cabeza Aguda, que da nombre a la Colada por la que seguimos caminando.

Pronto a nuestra derecha observamos uno de los muchos restos de minería que hay por esta zona de Colmenarejo. Una pequeña depresión, un agujero en la roca que se continuaba con una estrecha galería y que era lo que quedaba de una antigua explotación de cobre. Los organizadores lo habían previsto todo, hasta un geólogo llevábamos que armado de planos y de mucha ilusión nos habló de la Sierra y de la Rampa, de fallas y de pliegues, de minas y de malaquitas. Pasear aprendiendo. Una gozada.

Tras la explicación de nuestro compañero geólogos seguimos Colada abajo, pasando al lado de espléndidos enebros hasta llegar otra vez al Cordel de la Espernada por el que seguimos bajando, para ver por ejemplo un espectacular enebro con una raíz horizontal, que merecía parada y por qué no fonda.

El mojón robado otra vez en pie

Un poco más abajo nos encontramos con el mojón del coto de Carlos IV, el mojón que unos salvajes arrancaron de su sitio e intentaron robar y que no pudieron posiblemente porque de allí es difícil sacarlo y porque enseguida se dio la voz de alarma yí aparecieron guardias civiles, agentes medioambientales y agentes forestales que hacían de la zona un sitio muy concurrido donde era difícil que se ocultase el ladrón.

Pero intentarlo lo intentaron. Esta vez no lo consiguieron, pero la próxima quien sabe. Repetimos otra vez nuestra propuesta, que los dos mojones de Carlos IV se lleven a una dependencia municipal donde estén vigilados y protegidos y que en su lugar se pongan dos réplicas. Ya sabemos que los mojones no son municipales, son de la Comunidad de Madrid, pero pedimos a la Alcaldesa de Colmenarejo que negocie con ella, que intente convencerles de que allí, lejos muy lejos del pueblo, es imposible asegurar la protección de estas antigüedades, de esta parte de la historia de Colmenarejo.

En el mojón paramos, se contó su historia y sus avatares y los que seguíamos juntos, nos hicimos la correspondiente fotografía, sino para la posteridad, sí para nosotros.

En busca del Descansadero perdido

A poco del mojón, un poco más abajo llegamos al borde del Aulencia, donde una gran puerta metálica nos prohibía el paso, y un pequeño cartel lateral nos marcaba el sendero a seguir al lado de la valla cinegética de la finca en cuestión. La cosa no la tengo muy clara. Si el Cordel de La Espernada llegaba al “Descansadero del Puente Caído” antes de cruzar el río por el mentado puente, ¿donde ha ido a parar el tal descansadero, porque lo que queda del puente lo han metido dentro de la finca, pero han delimitado antes el Descansadero? No sé por qué ando sospechoso, será porque cosas así ya hemos visto muchas. Alguien tendrá que investigarlo

Y ahora una breve reflexión. Al parecer la finca la ha comprado alguien, quizás una empresa para explotarla cinegéticamente, y lo siento porque me la han cerrado. Es evidente, el que tiene dinero lo usa, compra y cierra, está en su derecho, pero el paseo que antes se daba por dentro de esa finca abierta y sin vallas, ya no se puede dar, y eso está pasando a marchas forzadas por todo Colmenarejo. Vivimos en una economía de mercado, y el que compró la finca tiene todo el derecho a cerrar su propiedad, pero la gente normal nos vamos quedando limitados a los caminos, a las Vías Pecuarias a los senderos, y por eso hay que protegerlos con uñas y dientes. A poco que puedan nos lo quitarán también.

El caso es que el antiguo camino ha sido sustituido por un sendero pegado a la valla de la finca y por allí marchamos en fila india, porque no se cabía de otra forma. El sendero es nuevo. Está todavía poco pisado, zarzas y vegetación lo hacen a veces incómodo, sobre todo si se viene “vestida para la discoteca” como venía nuestra simpática adolescente, que a pesar de ello terminó animosa el paseo y prometió repetir.

Pegaditos a la valla seguimos y en algún punto se me da que la valla se ha acercado demasiado al río, y no ha respetado del todo el dominio público, y se me da porque en algunos tramos circulamos sobre un lecho de grandes cantos rodados que más parecían una rama lateral del río que un sendero, y señores las rama laterales y el cauce principal, son río.

Tras dar la vuelta a toda la finca embocamos el barranco del Aulencia. Siguiendo la valla se llega a la tubería que viene desde Valmenor cuya conducción aprovecharemos como camino por los tramos más difíciles del barranco. Se puede subir por la orilla del río, no hay camino y el tránsito es más difícil, pero no imposible y sin grandes esfuerzos, excepto quizás en uno o dos tramos. El caso es que optamos por alcanzar la tubería, directamente o trepando desde el río y nos reunimos otra vez sobre ella esperando a los rezagados y a los que les costaba más este trozo un poco más difícil.

El barranco del Aulencia, esa maravilla.

A partir de aquí seguimos cada uno a su ritmo. El barranco, desfiladero o cañón del Aulencia merece este paseo, lo merece de sobra. Cada uno a su ritmo, disfrutando de sus aires, del paisaje, del camino y del placer de caminar. A mí este trozo me tocó hacerlo con Celia y con Marta y allá nos fuimos caminando y charlando de todo, desde las lombrices de tierra a la terapia ocupacional o la enfermería de urgencia. Una delicia por el sitio y por la compañía.

El camino trepa por la ladera de Cabeza Aguda y sube cada vez más alejándose del río. En esta zona es cómodo de andar y ofrece preciosas vistas del barranco, del enebral y del bosque de galería.

Luego de repente se empieza a bajar para volver al nivel del río en pocos metros, en una zona donde el río se remansa en unas pozas en las que a veces se pueden ver galápagos y que forman un rincón espectacular, uno de los más bonitos de todo el paseo.

Se sigue ahora un trecho al nivel del río. A veces aparece, a veces lo tapa la vegetación. Vamos por el fondo del barranco, por uno de los sitios más estrechos, privados y salvajes del paseo.

Gradualmente se empieza a subir otra vez, y esta inclinación del camino nos anuncia la Presa Vieja del Aulencia, el Embalse de Valmenor, que pronto se intuye ente la vegetación, hasta que aparece de repente delante de nosotros. La subida aquí se hace otra vez fuerte, corta pero fuerte y nos lleva a las antiguas instalaciones de depuración, hoy en ruina y abandonadas, llenas de vegetación y oxidadas y que no estaría mal revitalizar y limpiar, aunque sólo sea por eso de la Arqueología industrial.

La Presa Vieja. Tremendo claroscuro

Una vez en el muro de la presa cruzamos la pasarela y nos dirigimos a la otra orilla para tomar un tentempié, que buena falta nos hacía porque eran ya más de las dos de la tarde y mucho el camino hecho.

Al cruzar la pasarela pudimos ver con nuestros ojos el gravísimo problema de contaminación que sufre esta zona por otra parte paradisíaca. La orilla izquierda de la presa está cubierta por una capa espesa y maloliente de algo que parece un lodo y que ocupa centenares de metros cuadrados. El centro de la presa debe estar tan colmatado que no hay casi agua, y ha crecido una isla de vegetación, que por lo menos disimula un poco el hecho de que estamos posiblemente en el lugar más contaminado de la Comunidad de Madrid. Metros y metros de lodos, de geles de aluminio procedentes de la potabilizadora llenan el vaso de Valmenor. Alguien los vierte. El Ayuntamiento de Colmenarejo, presionado por diferentes asociaciones lo denunció, pero increíblemente la justicia no ha admitido la demanda y la cosa anda de recursos.

Cruzamos la pasarela y nos reunimos al otro lado para comer y charlar. Chocolate, galletas fiambres, b ocadillos, una empanada gallega de esas del polígono de Villalba que tanta fama están teniendo y que Begoña no se resignaba a no probar. Un vino mezcla de Moscatel y Valdepeñas que resultó una sorpresa maravillosa. Charla entere amigos y las vistas aguas arriba de la presa. Un momento para disfrutar

De vuelta por la cuesta arriba

A partir de aquí la gente se fue marchando. Pasaban de las tres de la tarde y unos detrás de otros volvieron a cruzar la pasarela y enfilaron la corta y fuerte subida que lleva a la Colada del Molino de Sopas. Desde esta subida las últimas fotos de la Presa Vieja, el cartel que nos anuncia aguas cenagosas, y la subidita que se las traía para unos cuerpos ya muy trabajados. Casi arriba una imagen final de la mancha flotante de contaminación y porquería.

La Colada del Molino de Sopas no es muy larga, tiene zonas bonitas, más bajando que subiendo, y poco a poco nos llevó hasta el Cordel de la Espernada, justo al lado de donde habíamos dejado los coches.

Despedidas, abrazos, saludos, la intención de volvernos a ver y andar juntos más caminos. Nuevos amigos.

Gracias a la Plataforma de Vecinos de Galapagar, Gracias a la Concejalía de Medio Ambiente de Colmenarejo, Gracias a Seve, gracias a todos los que hicieron posible este paseo. Largo, a veces un pelín difícil, pero no tanto ya que lo completaron satisfactoriamente tanto nuestra quinceañera con zapatos de discoteca, como un valiente nonagenario que fue la envidia de todos.

 

Ficha del paseo realizada por Severiano González García

Fecha: domingo día 15 de junio a las 10 horas.

Lugar de partida: frente a la Casa de la Cultura “La Pocilla ” de Galapagar, para llegar en coche, hasta la Universidad Carlos III y desde aquí y a 2 K , llegar a la colada del Molino de Sopas.

Duración del Paseo: 3 horas andando. Longitud: 8 Km (aproximadamente). Dificultad: Media.

Organiza: La Plataforma de Vecinos de Galapagar. (www.plataformagalapagar.com).

Dirige el Paseo: Seve.

Galapagar, 14 de junio de 2008.

PASEO AL BARRANCO DEL RÍO AULENCIA

(Colmenarejo)

Empezaremos el paseo, a 2 km de Universidad Carlos III, donde el cordel de la Espernada , se une con la colada del Molino de Sopas, dejando aquí los coches, para seguir andando, enseguida nos encontramos con la colada de Cabeza Aguda que la seguimos, disfrutando del paisaje, desde la parte más alta, cuando la colada comienza a descender, vemos los restos de antiguas minas y restos de trincheras, para pasar a la Espernada con dirección a las ruinas del Molino de San Marcos, junto al río y dentro de una finca particular.

Un poco antes de llegar al río, podemos ver un Mojón de granito grabado, marcando un coto de caza, (muy bien conservado).

En la otra orilla, podemos ver los restos del antiguo puente que servía para cruzar el río. Aquí la vía pecuaria, cruza el río, pero nosotros, seguimos una senda muy estrecha que existe entre el río y el cerramiento de la finca para ir remontando el río, enseguida nos encontramos con un pequeño acueducto sobre el río y que pertenece a la antigua canalización de agua, que bajaba de la presa de Valmenor.

Subimos el cauce, muy cerrado por la vegetación y en algunas hoces, reforzadas con piedra, para evitar la erosión, pronto nos encontramos que el Barranco se va cerrando, y tenemos que desviarnos a la derecha, siguiendo el límite de la finca, hasta encontrar el camino se hace más pendiente, pero de mejor firme, hasta pasar completamente la ladera del monte Cabeza Aguda.

Si en lugar de subir al camino, seguimos por la orilla del río, la senda desaparece, pero la vegetación, permite caminar sin dificultad y el paisaje bien lo merece, aunque donde se cierra del barranco, la subida es muy fuerte, pero corta.

Volvemos, donde habíamos dejado el camino de la canalización, para seguir subiendo, aunque ya bastante más suave, por aquí tenemos un trozo de canal, en un tramo muy pendiente y profundo hasta el río, aunque con unas vistas maravillosas del Barranco (parece un balcón, sin barandilla), algo más adelante, cruzamos un puente del canal (aquí a la derecha, sale una pequeña senda, que sube hasta la colada de Cabeza Aguda, que se puede tomar, para acortar el paseo a la mitad del tiempo, quitándose la peor parte del Barranco, aunque muy bonita.

Pronto comenzamos el descenso y lentamente nos vamos acercando al río y ya no nos separaremos de la orilla, hasta dar vista al muro de la presa, (por este último tramo y antes de llegar a ella, nos pararemos a tomar un pequeño bocado para recuperar fuerzas y pasar un rato de convivencia, mientras disfrutamos del paisaje).

Una vez visto el muro de la presa, aquí nuevamente la subida se acentúa, hasta llegar a la parte alta del muro, nos encontramos una antigua potabilizadora ya en desuso.

La Presa, muy bien integrada en el entorno, con unos muy buenos carrizos en el cauce, con una gran riqueza de vegetación de ribera, avifauna y un paisaje maravilloso.

Visitada la presa, la potabilizadora y el entorno, con las fotos hechas, tomamos a la derecha, la colada del Molino de Sopas, con fuerte pendiente de una longitud de 1 km aproximadamente, para llegar a los coches y regresar nuevamente a nuestro pueblo.


 

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Opiniones

Paisajes

Por: Carmen - 25/07/2012

Me ha parecido en las imágenes un paseo enriquecedor en ocasiones impresionante por lo escarpado del terreno y que descubre muchas maravillas de Colmenarejo no todas conocidas pot mi o muy pocas y eso que soy nacida en Colmenarejo, saludos

Por: Mariano León Colmenarejo - 24/06/2008

Paseo por el Barranco del Aulencia. Por: Mariano León Colmenarejo ( Profesor de Ciencias Naturales del I.E.S. Cañada Real de Galapagar. Dirección ip: 80.25.81.220 --- Estimados vecinos de la zona de Galapagar-Colmenarejo: El pasado domingo día 15 de junio dimos un hermoso paseo por una de las zonas más bonitas que posee el entorno de estos pueblos. Modestamente opino, y quizá no sea quien para hacerlo, que debemos estar agradecidos a personas como Severiano, que pierde su tiempo en organizar salidas tan interesantes como estas que hemos realizado a lo largo de este curso escolar. Lo de "perder el tiempo" lo digo en broma, porque bien aprovechado está, en dar a conocer a todo el que quiera venir el maravilloso entorno natural y cultural que rodea a Galapagar y Colmenarejo. Además, creo que no es necesario contratar seguros ni nada parecido porque se trata de un grupo de amigos que una mañana deciden ir a dar un paseo por el campo. Por otro lado, hay personas que siempre cuentan algo de botánica, geología, paisaje, usos del suelo, arqueología, etc. De tal manera que el que quiera, y tenga un mínimo interés, siempre puede aprender algo, que nunca viene mal. También hay que señalar que los paseos son totalmente voluntarios, por lo que creo que nadie tiene derecho a criticarlos injustamente, en todo caso, se pueden hacer propuestas de mejora, que seguro son siempre bienvenidas. Seguro que el año que viene me llevo a mis alumnos al barranco del Aulencia, porque las posibilidades didácticas son infinitas. Por último, sólo me queda agradecer a Severiano y a la Plataforma de vecinos de Galapagar la labor tan bonita que han realizado este año para conocer Galapagar y dar mi más sincera enhorabuena a todos. Ánimo para el año que viene, que ya estamos deseando salir al campo con vosotros

LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD

Por: AMANTE DE LOS PASEOS DE LA PLATAFORMA - 23/06/2008

DADA LA VIDA UN POCO AGITADA QUE LLEVO, NUNCA TENÍA TIEMPO PARA CONOCER LAS ENTRAÑAS DE NUESTRO PUEBLO, HA SIDO UN PLACER COMPARTIR CON TODOS VOSOTROS ,ILUSIÓN, CONOCIMIENTOS Y HACER NUEVOS AMIGOS, MIL GRACIAS POR EL PASEO SEVE Y MIL GRACIAS POR ESTA CRÓNICA QUE ME HA LLEVADO DE NUEVO A LA REALIZACIÓN DE MI SUEÑO. GRACIAS Y NOS VOLVEREMOS A VER...

Por: Andarín - 20/06/2008

En el mapa de Vías Pecuarias que habeis puesto en el artículo de Vias Pecuarias de vuestra web el descansadero del puente caído queda a la derecha del Cordel, dentro del terreno que han vallado. Se lo han zampado

¡que bonito paseo!

Por: ....... - 19/06/2008

¡Impresionante paseo! y ¡aquí mismo! estoy deseando hacerlo, y, por favor, más rutas, seguro que tenemos un pueblo lleno de caminos por descubrir (para algunos).

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