El Mirador

El otoño, los cólquicos y una vieja canción

Fecha: 19/10/2013

Como todos los años, una vez vistos los primeros cólquicos en nuestros paseos por Colmenarejo, volvemos a pasar a primer plano este artículo sobre la llegada del otoño, con sus recuerdos, sus imágenes y su musiquilla. Llega el otoño y con él, una cierta languidez.

 

El otoño, los cólquicos y una vieja canción

Las estaciones se suceden a lo largo del año, empiezan y acaban en una rueda continua que no tiene fin y nosotros lo sabemos, lo notamos.

Notamos cuando se acaba el verano y llega el otoño, y lo notamos porque allá a mediados de septiembre baja el calor asfixiante de agosto y caen las primeras lluvias del otoño.

Pero podemos notar el cambio de estaciones de otras muchas formas. Si nos gusta la naturaleza, si salimos a pasear al campo, habrá muchas cosas, muchos indicios que nos hablarán del cambio de estaciones.

Si nos gustan los pájaros veremos marchar unas especies y llegar otras, y estas idas y venidas suelen ser tan exactas como cualquier calendario, aunque la verdad sea dicha lo cierto es que en estos últimos años el cambio climático anda trastocando las costumbres de los pajarillos que  están un poco enloquecidos. Vienen antes, se van después o incluso ni se van.

¿A qué viene todo esto, se preguntarán? Pues viene a que en estos días he empezado a ver en mis paseos vespertinos como asoman los cólquicos entre las plantas agostadas del verano, como se dejan ver sus pequeñas florecillas rosas o lilas, muy parecidas a la flor del azafrán. De repente no están y de repente brotan después de una lluvia. Cuando brotan, cuando florecen nos dicen tan claro como el calendario, que el verano se acaba y empieza el otoño.

Pero además los cólquicos me traen recuerdos de mi infancia y de mi juventud, de aquellos años en los que todos los niños de todos los colegios de España estudiabamos francés, porque el inglés ni lo hablaba nadie ni en los colegios se daba.

Recuerdo aquel Profesor de los Salesianos de La Coruña, aquel viejo curilla entrañable con el hábito siempre sucio de tiza, que me enseñó mis primeras nociones de francés, y que para ayudarse a meter el francés en nuestras molleras nos cantaba canciones, y nos las hacía aprender y repetir en un desafinado pero voluntarioso coro.

Recuerdo especialmente una canción, aquella que empezaba colchiques dans les prés......, que traducido era algo así como, cólquidos en los prados florecen, florecen, cólquicos en los prados es el fin del verano.

 

Grupo de flores de cólquicos en Peñas del Trigo

 

 

Detalle de una flor

 

Paseo por Peñas del Trigo, allá al fondo Abantos y El Escorial y a mis pies los cólquicos. Hoy han florecido las casas en aquella cuesta, pero todavía asoman algunos cólquicos en las parcelas vacías. Paseo y canturreo, colchiques dans les prés fleurissent, fleurissent.......Canturreo y camino, silbo y camino.

Paseo, vivo mi presente, recuerdo mi pasado, espero el futuro otoño. Paseo y de repente me viene un aire de frío, y es que llega el otoño. Me arrebujo y me digo, vamos para casa.

 

La canción

Para ver un vídeo ilustrando la canción pulsar aquí

Si alguien quiere ver la letra de la canción que pulse aquí.



 

Algunos datos sobre los cólquicos

El nombre científico del cólquico es Colchicum autumnale, planta de la familia de las Liliaceas cuyo "apellido" alude claramente al otoño. Tiene muchos nombres vulgares como azafrán bastardo, azafrán silvestre, quitameriendas, mataperros o despachapastores.

Lo de quitameriendas parece ser, según me contaba mi querida y refunfuñona amiga Carmen, se debe a que aparecen cuando las tardes empiezan a refrescar y acortarse, y a los niños se les acaban las meriendas en el campo porque hay que irse a casa y acostarse antes.

Lo de mataperros o despachapastores seguro que se debe a que contiene colchicina, una sustancia tóxica que se utilizó en medicina contra la gota y que se usa también en los laboratorios de citogenética, pero que a dosis elevadas produce diarreas y vómitos, y a dosis más altas puede ser fatal.

Es una planta herbácea, anual, que brota de un bulbo y en la que primero salen las flores y luego las hojas. Se distingue del azafrán verdadero porque éste tiene los estambres rojos y los cólquicos los tienen amarillos.

 

 

Flor de azafrán

 

Nota: He recuperado otra vez, al principio del otoño, este viejo artículo dedicado a los cólquicos que sólo me he visto obligado a actualizar en lo refrente a Peñas del Trigo, que el año pasado era un mirador fantástico y lleno de cólquicos, pero este año y ya para siempre se ha llenado de casas, de excavadoras y de obras. Allí ya no crecerán los cólquicos, pero queda mucho campo para pasear y ver cólquicos, o pájaros, o encinas o cañadas, o ....... Esa es la suerte que tenemos en Colmenarejo


 

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Opiniones

Quitameriendas...otra versión

Por: Alberto - 26/10/2013

Me cuentan otra versión del nombre de "quitameriendas": a los pastores (jovenes zagales), se les daban 3 comidas para pasar el día con los rebaños en el campo. Al acortar los días, la tercera de las comidas, la merienda, ya no se la daban, la comían ya en su casa una vez recogido el rebaño.

hdsf@hotmail.com

Por: huiru - 14/12/2010

Esa es la suerte que tenemos en Colmenarejo moncler jacken

Esperamos más

Por: Isabel FBQ - 11/10/2010

Muy bonito este "artículo rescatado". Esperamos más.

Gracias por abrirnos los ojos

Por: Con niño y perro - 30/09/2008

Peñas del trigo está llena. Gracias por abrirnos los ojos a estos detalles tan bonitos

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